Sobre el censo de Estados Unidos

 Jueves 29 de abril de 2021

 

La Oficina de Censos de los Estados Unidos reportó hace unos días que la población de ese país creció únicamente el 7.4% en los últimos 10 años, así lo narra David Leonhardt -es el segundo artículo de él que leo esta semana- en el NYT. Esto es una traducción con comentarios e interpretación personal.

 

Esto tiene efectos positivos y negativos, creo que principalmente negativos para Estados Unidos, sin embargo, podrían ser positivos para México y el resto de Latinoamérica.

 

La principal causa del freno en el crecimiento poblacional es la baja en la natalidad, también una disminución en la inmigración legal durante el período de Trump, y se hace la aclaración de que sólo la legal, porque la ilegal no mostró cambios -a pesar del muro-.

 

¿Cuáles son las cosas buenas de un menor crecimiento poblacional?

 

Al haber una tasa de natalidad menor se presentan más oportunidades para las mujeres, tanto en Estados Unidos como en México, los programas de guarderías y cuidados infantiles que ayudan a las mujeres para tener labores profesionales o técnicas remuneradas son muy poco efectivos, por lo tanto, si las mujeres tienen menos hijos pueden hacer más cosas porque no tienen que dedicarse de forma exclusiva y por tanto tiempo a la maternidad. Una menor inmigración también beneficia a los trabajadores en Estados Unidos porque la mano de obra no calificada se vuelve más escasa y eso incrementa los salarios, las personas ganan más por su trabajo.

 

¿Y cuáles las malas?

 

La primera es que las personas en ese país sí quieren tener más hijos, lo están dejando de hacer porque consideran que no pueden pagar tener tantos como desean. En muchos países -México, la India, Japón, España, etc.- se ha demostrado que la natalidad disminuyó sin una intervención directa y únicamente como resultado de las mejoras en las condiciones de vida y seguridad social; es decir, las mujeres tenían muchos hijos -más de 5 o 6- por dos razones principales: uno, la mortalidad infantil y perinatal era muy elevada, tener muchos hijos garantizaba que al menos la mitad o algunos de ellos sobrevivieran hasta la edad adulta, y dos, sin esquemas de seguridad social, los padres dependían en su vejez del apoyo de sus hijos para alimentarse y disponer de dinero para salud, vivienda y comodidades, mientras más hijos vivieran en ese momento había más posibilidades de tener mejores condiciones cuando la edad y la enfermedad ya nos les permitían obtenerlas por sí mismos; en cuanto los países mejoraron en salud y la mortalidad infantil disminuyó y se crearon esquemas de seguridad y protección social -por precarios que sean aún en la actualidad- la natalidad disminuyó naturalmente.

 

Esto no parece estar ocurriendo en Estados Unidos, las familias quisieran tener más hijos y no lo hacen porque el dinero no les alcanza.

 

El otro punto negativo es que una población que no está creciendo generalmente estanca la economía de un país, ya lo vivieron en Japón y en Europa, las poblaciones envejecen sin un reemplazo suficiente de jóvenes que ocupen los sitios que las jubilaciones y pensiones van dejando, haciendo cada vez mayor la proporción de personas que no trabajan y ocupan recursos -ancianos retirados cobrando pensiones y utilizando los servicios de salud por enfermedades crónicas- y menor la de las personas jóvenes trabajando y produciendo servicios, productos y riqueza; en muchos países de altos ingresos con este efecto los gobiernos pagan -con dinero, beneficios fiscales, apoyos en especie, becas, etc.- a las familias para tener más hijos, porque el país lo requiere para no decrecer, y a pesar de ello las personas cada vez más deciden esperar más tiempo antes de embarazarse para tener la oportunidad de viajar, crecer personalmente y obtener mayores logros e ingresos profesionales.

 

Todo esto podría ser “bueno” para las personas en otros países -incluido México- que desean inmigrar a Estados Unidos; los países que enfrentan estas situaciones deben incrementar rápidamente la inmigración legal para trabajadores calificados y para las labores básicas que les permitan mantener un ritmo de crecimiento suficiente que les permita sostener a sus poblaciones avejentadas y dependientes de la riqueza generada por los jóvenes. Así que, si en algún momento han pensado que les gustaría vivir en los Estados Unidos, el futuro inmediato podría ser el momento adecuado para hacerlo de forma legal y rápida; claro, esto depende de que la clase política en ese país reconozca el problema y decida enfrentarlo de la manera correcta.

 

Pensándolo bien, la historia reciente nos dice que quizá nos toque ver un cambio radical en la geopolítica mundial, con una modificación en las potencias económicas y políticas que no se ha visto en más de un siglo. Son tiempos interesantes.