Volvemos: una nueva etapa para nuestro blog

Somos Karla Navarro y Héctor Rincón. Nos dedicamos a la epidemiología, las enfermedades infecciosas, la atención clínica y la investigación en salud.

Abrimos este blog hace algunos años con la intención de compartir ideas y explicar temas que nos parecían importantes. Después vino una pausa larga. Durante ese tiempo continuamos atendiendo pacientes, investigando, enseñando y publicando resultados científicos. Ahora queremos volver con un propósito mucho más claro.

En esta nueva etapa hablaremos de salud y medicina en español comprensible, sin sacrificar el rigor. Explicaremos qué dicen los estudios, qué dudas siguen abiertas y qué significado puede tener la evidencia en la práctica cotidiana. También presentaremos nuestras propias investigaciones en un lenguaje accesible para pacientes, familias, estudiantes, profesionales sanitarios y cualquier persona interesada en comprender mejor la ciencia.

No queremos convertir cada entrada en una clase ni ofrecer recetas universales. Queremos construir un espacio para hacer preguntas, revisar datos y conversar con honestidad sobre lo que sabemos y lo que todavía no sabemos.

Los textos antiguos permanecerán como parte de la historia del blog, aunque algunos serán revisados y actualizados. Cada entrada clínica indicará su fecha de revisión y enlazará las fuentes principales utilizadas.

Gracias por acompañarnos en este relanzamiento. Si algún tema les interesa especialmente, pueden proponerlo en los comentarios o mediante la página de contacto.

Karla Navarro y Héctor Rincón

Sobre el censo de Estados Unidos

 Jueves 29 de abril de 2021

 

La Oficina de Censos de los Estados Unidos reportó hace unos días que la población de ese país creció únicamente el 7.4% en los últimos 10 años, así lo narra David Leonhardt -es el segundo artículo de él que leo esta semana- en el NYT. Esto es una traducción con comentarios e interpretación personal.

 

Esto tiene efectos positivos y negativos, creo que principalmente negativos para Estados Unidos, sin embargo, podrían ser positivos para México y el resto de Latinoamérica.

 

La principal causa del freno en el crecimiento poblacional es la baja en la natalidad, también una disminución en la inmigración legal durante el período de Trump, y se hace la aclaración de que sólo la legal, porque la ilegal no mostró cambios -a pesar del muro-.

 

¿Cuáles son las cosas buenas de un menor crecimiento poblacional?

 

Al haber una tasa de natalidad menor se presentan más oportunidades para las mujeres, tanto en Estados Unidos como en México, los programas de guarderías y cuidados infantiles que ayudan a las mujeres para tener labores profesionales o técnicas remuneradas son muy poco efectivos, por lo tanto, si las mujeres tienen menos hijos pueden hacer más cosas porque no tienen que dedicarse de forma exclusiva y por tanto tiempo a la maternidad. Una menor inmigración también beneficia a los trabajadores en Estados Unidos porque la mano de obra no calificada se vuelve más escasa y eso incrementa los salarios, las personas ganan más por su trabajo.

 

¿Y cuáles las malas?

 

La primera es que las personas en ese país sí quieren tener más hijos, lo están dejando de hacer porque consideran que no pueden pagar tener tantos como desean. En muchos países -México, la India, Japón, España, etc.- se ha demostrado que la natalidad disminuyó sin una intervención directa y únicamente como resultado de las mejoras en las condiciones de vida y seguridad social; es decir, las mujeres tenían muchos hijos -más de 5 o 6- por dos razones principales: uno, la mortalidad infantil y perinatal era muy elevada, tener muchos hijos garantizaba que al menos la mitad o algunos de ellos sobrevivieran hasta la edad adulta, y dos, sin esquemas de seguridad social, los padres dependían en su vejez del apoyo de sus hijos para alimentarse y disponer de dinero para salud, vivienda y comodidades, mientras más hijos vivieran en ese momento había más posibilidades de tener mejores condiciones cuando la edad y la enfermedad ya nos les permitían obtenerlas por sí mismos; en cuanto los países mejoraron en salud y la mortalidad infantil disminuyó y se crearon esquemas de seguridad y protección social -por precarios que sean aún en la actualidad- la natalidad disminuyó naturalmente.

 

Esto no parece estar ocurriendo en Estados Unidos, las familias quisieran tener más hijos y no lo hacen porque el dinero no les alcanza.

 

El otro punto negativo es que una población que no está creciendo generalmente estanca la economía de un país, ya lo vivieron en Japón y en Europa, las poblaciones envejecen sin un reemplazo suficiente de jóvenes que ocupen los sitios que las jubilaciones y pensiones van dejando, haciendo cada vez mayor la proporción de personas que no trabajan y ocupan recursos -ancianos retirados cobrando pensiones y utilizando los servicios de salud por enfermedades crónicas- y menor la de las personas jóvenes trabajando y produciendo servicios, productos y riqueza; en muchos países de altos ingresos con este efecto los gobiernos pagan -con dinero, beneficios fiscales, apoyos en especie, becas, etc.- a las familias para tener más hijos, porque el país lo requiere para no decrecer, y a pesar de ello las personas cada vez más deciden esperar más tiempo antes de embarazarse para tener la oportunidad de viajar, crecer personalmente y obtener mayores logros e ingresos profesionales.

 

Todo esto podría ser “bueno” para las personas en otros países -incluido México- que desean inmigrar a Estados Unidos; los países que enfrentan estas situaciones deben incrementar rápidamente la inmigración legal para trabajadores calificados y para las labores básicas que les permitan mantener un ritmo de crecimiento suficiente que les permita sostener a sus poblaciones avejentadas y dependientes de la riqueza generada por los jóvenes. Así que, si en algún momento han pensado que les gustaría vivir en los Estados Unidos, el futuro inmediato podría ser el momento adecuado para hacerlo de forma legal y rápida; claro, esto depende de que la clase política en ese país reconozca el problema y decida enfrentarlo de la manera correcta.

 

Pensándolo bien, la historia reciente nos dice que quizá nos toque ver un cambio radical en la geopolítica mundial, con una modificación en las potencias económicas y políticas que no se ha visto en más de un siglo. Son tiempos interesantes.

¿Qué porcentaje de la población nativa americana falleció tras la llegada de los conquistadores españoles?

De acuerdo a Acuña y cols., durante el siglo 16 México sufrió una catástrofe demográfica; en 1519, cuando llegaron los españoles, la población de México se calcula entre los 15 y 30 millones de habitantes; 81 años más tarde, en 1600, sólo quedaban 2 millones.


En general se acepta que las epidemias (viruela, sarampión, parotiditis), junto con la guerra y hambruna, fueron las principales causas de está terrible pérdida poblacional, sin embargo, una re-evaluación de los datos históricos llevaron a Acuña a sugerir que aproximadamente entre el 60 y 70% de las muertes fueron ocasionadas por una serie de fiebres hemorrágicas de origen desconocido (llamadas Cocoliztli por la población indígena), Acuña y colaboradores sugieren que podría haberse tratado de Salmonella enterica, subespecie Paratyphi C.

Indígenas enfermos de viruela, Códice Florentino

Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:FlorentineCodex_BK12_F54_smallpox.jpg



No puedo aportar datos sobre lo que sucedió en el resto de América, sin embargo no creo que haya mucha diferencia a lo ocurrido en México.

(Acuña Soto, Rodolfo; Stahle, David W.; Therrell, Matthew D.; Griffin, Richard D.; Cleaveland, Malcolm K. (2004). «When half of the population died: the epidemic of hemorrhagic fevers of 1576 in Mexico». FEMS Microbiology Letters (en inglés) 240 (1): 1-5. PMID 15500972. doi:10.1016/j.femsle.2004.09.011)

Sobre el retorno a las actividades de forma segura

Viernes 30 de abril de 2021

El Covid llegó para quedarse, eso es un hecho, aunque aún no sabemos si se comportará como la influenza estacional y si será necesario vacunarnos anualmente, tendremos que aprender a vivir con el.

Y la vida tiene que seguir, el comercio y la economía mundial dependen de que las actividades humanas no se detengan, aunque sería una maravillosa utopía para el planeta que los humanos redujésemos nuestra incesante actividad -les recomiendo encarecidamente que vean el documental “The Year Earth Changed” en Apple TV+, narrado por David Attenborough, es fantástico-, la realidad es que nuestros empleos y estilo de vida dependen de que las actividades y labores por las que somos remunerados no se detengan. También las clases reiniciarán de forma presencial en cada vez más sitios.

Entonces, ¿cómo debemos protegernos y a nuestros hijos durante el reinicio de las actividades laborales y escolares?

Para responder esto primero debemos tener claro cómo es que el Covid se transmite. El virus que lo ocasiona se disemina de persona a persona cuando un individuo infectado está en contacto cercano con otro(s). Este virus puede expulsarse desde la boca o nariz de alguien infectado en forma de partículas líquidas cuando tose, estornuda, habla, canta o respira. Las partículas pueden tener distintos tamaños, desde las “gotas respiratorias” consideradas grandes, hasta los diminutos “aerosoles”. Las primeras son consideradas grandes porque su peso hace que caigan al suelo después de ser expulsadas, por lo que rara vez pueden llegar más allá de un metro o metro y medio de distancia. Los aerosoles, por el contrario, son tan pequeños que permanecen suspendidos en el aire ambiental y pueden ser arrastrados por la corriente de aire hasta varios metros más allá desde donde fueron exhalados, y en ambientes cerrados llegar a todos los rincones del área -piensen en un cuarto sin ventilación-.

Entonces las personas contraen la infección cuando el virus llega a su boca, nariz u ojos, lo cual puede ocurrir más fácilmente cuando las personas están en contacto estrecho -menos de un metro y medio de separación- con una persona infectada. La evidencia actual indica que la forma principal en la que el virus se disemina es por las gotas respiratorias entre personas que mantienen un contacto estrecho.

La transmisión por aerosoles también es importante, especialmente en algunas situaciones específicas, como cualquier espacio con muchas personas que esté inadecuadamente ventilado en donde alguien infectado puede pasar mucho tiempo con otras personas, como salones escolares, restaurantes, cines, gimnasios, clubes y discotecas, oficinas, templos, etc.

Y aunque se considera que el virus también podría esparcirse después de que una persona estornudó, tosió o habló cerca de una superficie, y posteriormente otra persona tocó dicha superficie contaminándose con partículas virales y luego tocando sus ojos, mucosa nasal o boca, la realidad es que hasta hoy no existe evidencia de que este modo de transmisión haya ocurrido con el Covid. 

Ok, ahora que sabemos cómo se transmite esta enfermedad, ¿qué tengo que hacer para evitarla? 

Bueno, esto es lo importante de todo este rollo.

Primero, es indispensable tomar en cuenta cuál es el nivel de transmisión comunitaria, si está ocurriendo un brote con incremento de casos en la comunidad, no deberíamos de retomar las actividades, punto. Si por el contrario, sigue habiendo casos pero la tendencia se mantiene o incluso va a la baja, podríamos pensar en prepararnos adecuadamente y reiniciar algunas de las actividades indispensables.

Los CDC de Estados Unidos proponen cinco estrategias para prevenir la transmisión en las escuelas, que son útiles para todos los contextos:

  1. Uso universal y correcto de mascarillas -eso quiere decir que TODOS, incluso los ya vacunados o a quienes ya les dio la enfermedad, deben utilizar de forma permanente y adecuada una mascarilla KN95 o cubrebocas quirúrgico tricapa, de preferencia doble cubrebocas, mientras se encuentren en espacios cerrados y/o en contacto estrecho con otras personas-.
  2. Distanciamiento físico -permanecer al menos a 1.5 metros de distancia de los demás es el mejor método para evitar la diseminación del Covid-.
  3. Lavado de manos y etiqueta respiratoria -aunque el lavado de manos en sí no va a prevenir que respires al virus, sí ayuda a mantener al virus y sus partículas fuera de tu cuerpo y muy especialmente mucosas, y tiene el beneficio adicional de protegerte de una cantidad inmensa de otros gérmenes patógenos como bacterias, hongos, parásitos y otros virus; la etiqueta respiratoria en fundamental, me ha tocado ver personas que para estornudar se quitan el cubrebocas, ¡esto cancela totalmente el efecto del mismo para evitar la dispersión de gotas y aerosoles!-.
  4. Mantener las instalaciones limpias y funcionales -estoy de acuerdo, aunque en realidad la limpieza en si no es una forma de evitar el contagio, sí ayuda a prevenir otras enfermedades, además el eliminar muebles y equipamiento no esencial permite a la escuela u oficina mantener un adecuado distanciamiento de al menos 1.5 metros entre los individuos-.
  5. Seguimiento de contactos en combinación con aislamiento y cuarentena -esto es indispensable, si un estudiante o compañero de trabajo es positivo, deberá hacerse una prueba de detección a todos aquellos que hayan estado en contacto con él, y evitar que acudan al centro todos los contactos además del enfermo hasta contar con una prueba negativa; también ayuda mucho trabajar en forma de cohortes, es decir, que las personas no se mezclen entre sí, por ejemplo, si se trata de un grupo escolar, que no convivan con los demás grupos, en caso de haber un enfermo, esto reducirá las posibilidades de contagio de los demás grupos.

Yo agregaría, y creo es igual de importante:

  • Asegurarse de que existe una correcta circulación del aire al exterior, esto quiere decir que no deben mantenerse salones u oficinas cerradas con aire acondicionado, aunque se trate de un lugar caluroso, debe instalarse un ventilador/extractor cercano a una ventana o conducto que succione constantemente el aire de la habitación al exterior, haciendo que el aire respirado por las personas se renueve constantemente. La mejor herramienta para medir correctamente esto son los medidores de CO2, son asequibles y garantizan que las personas no estén respirando el aire viciado -y potencialmente infeccioso- que ya respiraron los demás. Estos medidores simplemente calculan la cantidad de dióxido de carbono en el ambiente, como los humanos consumimos oxígeno y expulsamos bióxido de carbono, éste es un indicador de cuánto aire ya respirado hay en un espacio determinado, y eso nos indica indirectamente el riesgo de transmisión de agentes infecciosos que se diseminan por esta vía como el SARS-CoV-2, la tuberculosis, influenza, sarampión, virus sincicial respiratorio, y un largo etc.
  • Garantizar un filtro de acceso realmente funcional, los filtros que hemos visto en los cuales un guardia sin ninguna preparación específica o un miembro de la oficina o escuela es “castigado” con la participación en el filtro, no funcionan. Tiene que ser una persona específicamente destinada a ello, aún si hay que contratar a alguien únicamente para el filtro, que sea capaz de valorar la temperatura –tomada correctamente, no en el brazo, cuello, pecho o espalda-, los síntomas como tos, dolor de cabeza o garganta, signos como sudoración, enrojecimiento, conjuntivitis, rash, actitud y marcha, etc. Y con la capacidad de decidir si una persona -alumnos, maestros, trabajadores, director, jefe, o cualquier otro- puede ingresar al inmueble o no. Otra estrategia que puede agregarse a esto es la entrada escalonada para evitar aglomeraciones al ingreso, a una hora llegarán los profesores, luego los alumnos de mayor grado, luego los menores, y así, igual para las oficinas.
  • Tirar a la basura los tapetes y arcos “sanitizantes”. No tienen absolutamente ninguna utilidad para la prevención de esta enfermedad y por el contrario, podrían generar una sensación falsa de “seguridad o sanidad” en las personas que los utilicen, haciendo que relajen las medidas realmente importantes, además de que pueden hacer que las personas se tropiecen con ellos.
  • Otro punto importante es saber que, para que una persona se infecte se requiere de una cantidad determinada de partículas virales, es decir, si respiro entre 10 y 100 virus, lo más probable es que no me vaya a infectar, porque esa cantidad de agentes no será capaz de montar una infestación adecuada que pueda sobrepasar mis defensas naturales. La carga viral es elevada en personas muy sintomáticas -no tanto en los asintomáticos- y en promedio durante los primeros 10 a 12 días de iniciada la infección; se ha visto que incluso las personas que se infectan pueden tener un mejor curso de la enfermedad si ocurrió con una carga pequeña y no con una carga elevada.

Esto quiere decir que uno puede adquirir una carga elevada de una persona muy enferma aunque sea por poco tiempo, o bien por estar mucho tiempo en un ambiente contaminado, por lo cual también hay que limitar el tiempo en los espacios cerrados, saliendo constantemente de la habitación a espacios abiertos y garantizando así que, aunque existan virus en la habitación, la exposición a ellos es la menor posible.

Resumiendo todo lo anterior, lo que tenemos que garantizar para nuestros hijos y nuestros entornos laborales, sin importar el estado vacunal es:

  1. Uso de cubrebocas y mascarillas permanente y correcto.
  2. Distanciamiento entre las personas de al menos 1.5 metros, lo cual se puede lograr cuando hay menos personas en una habitación.
  3. Etiqueta respiratoria estricta.
  4. Ventilación adecuada de las habitaciones.
  5. Minimizar el tiempo en aulas u oficinas cerradas.
  6. Evitar el acceso de personas enfermas o con sospecha de estarlo.
  7. Si ocurre un caso, aislar y dar seguimiento a todos los contactos hasta cumplir 12 días de la exposición.

Creo que, si logramos cumplir con esto, podremos continuar con nuestras actividades sin mayores problemas ni riesgos. ¿Ustedes qué opinan?