Una prueba de anticuerpos positiva parece dar una respuesta sencilla. En lugares donde también circula el dengue, no siempre es así: ambos virus están emparentados y algunas defensas del organismo pueden reconocerlos de manera parecida. ¿Podemos encontrar señales más específicas del Zika?
Esa pregunta llevó a un equipo internacional a estudiar muestras de personas atendidas en Tapachula durante la epidemia de 2016. El trabajo, publicado en Nature Communications, examinó no sólo cuántos anticuerpos había, sino qué partes del virus reconocían, cómo cambiaba esa respuesta con el tiempo y qué se observaba en sangre y orina.
Un mapa de la respuesta inmunitaria
Los anticuerpos son proteínas que se unen a regiones concretas de un agente infeccioso. La IgM suele aparecer temprano; la IgG puede desarrollarse después y persistir más tiempo. Pero decir «IgM positiva» o «IgG positiva» no revela por sí solo a qué región del virus se unieron ni si también reaccionarían frente al dengue.
Para explorar esos detalles, los investigadores emplearon una biblioteca de fragmentos que representaba proteínas de todo el virus del Zika. La usaron como un mapa: expusieron los fragmentos a anticuerpos de las muestras y observaron cuáles eran reconocidos. Además, midieron la fuerza con que los anticuerpos se unían a algunas proteínas virales. Estas técnicas sirvieron para investigar la respuesta inmunitaria; no son un examen clínico rutinario para pacientes.
El análisis incluyó muestras de 19 personas adultas con infección aguda por Zika confirmada mediante PCR. Para el mapeo más detallado, se agruparon muestras de cinco de ellas; otras mediciones se hicieron en muestras individuales. Esta distinción importa: los resultados del mapa no deben interpretarse como si cada uno de los 19 participantes hubiera mostrado exactamente el mismo patrón.
Las defensas no siguen una sola ruta
En la primera visita, los anticuerpos IgM reconocían una variedad amplia de regiones del virus. Con el paso de los días, algunas respuestas se concentraron en determinadas proteínas. La IgG en sangre aumentó y se enfocó especialmente en regiones de la proteína de envoltura E y de proteínas llamadas NS1 y NS2B.
La orina contó una historia diferente: los investigadores encontraron principalmente respuesta IgM y muy poca IgG específica del Zika en las muestras estudiadas. Sangre y orina, por tanto, no ofrecían copias idénticas de la respuesta inmunitaria. Tampoco todas las proteínas virales generaban anticuerpos que maduraran de la misma forma.
Este hallazgo ayuda a entender por qué una serología no puede interpretarse como una señal única y uniforme. El momento de la muestra, el tipo de anticuerpo y la parte del virus que reconoce pueden cambiar lo que una prueba detecta.
Una región prometedora para futuras pruebas
Una parte de la proteína NS2B destacó en los experimentos. El fragmento evaluado reaccionó al menos una vez con muestras de 17 de las 19 personas con Zika agudo, y con las 13 muestras de personas en recuperación de Zika incluidas en esa comparación. En contraste, sólo una de 27 muestras de personas en recuperación de dengue mostró una reacción débil.
Esa diferencia sugiere que el fragmento podría ayudar a diseñar pruebas capaces de distinguir mejor entre ambos virus. Es una pista valiosa, pero todavía no equivale a una prueba diagnóstica lista para usarse: harían falta evaluaciones independientes, con más pacientes, distintas exposiciones previas y condiciones reales de laboratorio, antes de conocer su rendimiento clínico.
La necesidad sigue vigente. Las guías actuales de los CDC para Zika advierten que la IgM puede reaccionar de forma cruzada con otros flavivirus y que incluso las pruebas confirmatorias pueden no separar siempre una infección de otra. La Organización Mundial de la Salud recomienda interpretar los resultados junto con la historia clínica, la situación epidemiológica y las limitaciones de cada método.
¿Anticuerpos más fuertes, menos síntomas?
El equipo observó otra asociación: las personas cuyos anticuerpos en sangre se unían con mayor fuerza a la proteína E durante la fase temprana tendían a reportar menos síntomas al día 28. La relación fue modesta y el grupo era pequeño. No demuestra que esos anticuerpos hayan causado la mejoría, ni permite predecir la evolución de una persona concreta.
Los propios autores plantearon que este resultado merece estudiarse en cohortes mayores. Comprender qué características de la respuesta inmunitaria se relacionan con la recuperación podría ayudar a orientar investigaciones futuras, incluidas las de vacunas. Por ahora, es una hipótesis apoyada por una asociación, no una herramienta para decidir tratamientos.
Lo que conviene recordar
Este estudio mostró que la respuesta al Zika cambia con el tiempo y varía según la proteína viral y el tipo de muestra. También identificó una región de NS2B que, en las muestras evaluadas, distinguió al Zika del dengue mejor que otros fragmentos estudiados.
Sus límites son igual de importantes: participaron 19 personas con Zika agudo; el mapeo profundo utilizó muestras agrupadas de cinco; la exposición previa a otros flavivirus no podía descartarse por completo; y los fragmentos candidatos no se validaron como pruebas clínicas. Tampoco describe por sí mismo la circulación actual del Zika en Chiapas.
En la práctica, una sospecha de Zika o dengue requiere valorar síntomas, días desde su inicio, antecedentes de exposición y pruebas disponibles. Un resultado serológico aislado no sustituye esa evaluación. La investigación sí deja una idea fértil: para hacer mejores pruebas, quizá debamos preguntar no sólo si hay anticuerpos, sino exactamente qué reconocen.
Karla R. Navarro-Fuentes participó como coautora de esta investigación desde el Instituto Mexicano del Seguro Social en Tapachula.
Fuentes
- Ravichandran S, Hahn M, Belaunzarán-Zamudio PF, et al. Differential human antibody repertoires following Zika infection and the implications for serodiagnostics and disease outcome. Nature Communications. 2019;10:1943.
- Centers for Disease Control and Prevention. Clinical Testing and Diagnosis for Zika Virus Disease. Actualización del 19 de noviembre de 2025.
- Organización Mundial de la Salud. Laboratory testing for Zika virus and dengue virus infections: interim guidance. 2022.
Esta entrada tiene fines de divulgación. No sustituye la valoración médica ni los lineamientos de diagnóstico y vigilancia aplicables en México.