El colesterol LDL suele resumirse en una cifra. Sin embargo, esa cifra no significa lo mismo para todas las personas: cuanto mayor es el riesgo cardiovascular, más baja debe ser la meta y más estrecho el seguimiento.
Un registro multicéntrico con 17,532 pacientes atendidos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestra que el control del colesterol LDL todavía es insuficiente, especialmente entre quienes ya viven con un riesgo cardiovascular muy alto.
¿Qué investigó REMEXDIS-IMSS?
El Registro Mexicano de Dislipidemias del IMSS, conocido como REMEXDIS-IMSS, reúne información clínica de personas adultas con riesgo cardiovascular alto o muy alto atendidas en unidades de medicina familiar y hospitales de segundo y tercer nivel de distintas regiones de México.
Este trabajo analizó la evaluación inicial de la cohorte. Los participantes fueron incorporados entre septiembre de 2022 y enero de 2024 durante consultas ambulatorias. Por ello, el estudio ofrece una fotografía amplia de la práctica clínica cotidiana, pero no representa una encuesta de toda la población mexicana.
¿Quiénes participaron?
- La mediana de edad fue de 64 años.
- El 54.3% fueron mujeres.
- El 64.7% tenía diabetes mellitus.
- El 67.4% tenía hipertensión.
- El 33.2% reportó antecedente de tabaquismo.
- El 51.3% fue clasificado con riesgo cardiovascular alto y el 48.7% con riesgo muy alto.
La diferencia entre riesgo alto y muy alto no es sólo una etiqueta. Resume antecedentes como diabetes de larga evolución, enfermedad renal, eventos cardiovasculares previos y otras condiciones que modifican la probabilidad de presentar un infarto, un evento cerebrovascular u otra complicación.
La cifra central: alcanzar la meta sigue siendo difícil
En el estudio, la meta de colesterol LDL fue menor de 70 mg/dL para las personas con riesgo alto y menor de 55 mg/dL para quienes tenían riesgo muy alto.
Al momento de la evaluación, alcanzaba su meta:
- el 56.4% de los pacientes con riesgo alto;
- y sólo el 43.1% de quienes tenían riesgo muy alto.
En otras palabras, una proporción considerable permanecía por encima de la meta precisamente en el grupo que más podría beneficiarse de una reducción adicional del LDL. El hallazgo también recuerda que observar únicamente el valor promedio puede ocultar a muchas personas con cifras todavía elevadas.
Más intensidad terapéutica, mejor control… con una salvedad
Las personas que recibían tratamientos más intensivos —por ejemplo, combinaciones de estatina, ezetimiba y un inhibidor de PCSK9— alcanzaron la meta con mayor frecuencia que quienes recibían monoterapia. Con terapia triple, aproximadamente tres de cada cuatro pacientes alcanzaban el objetivo de LDL.
Esto no significa que el estudio haya demostrado que una combinación específica sea la mejor opción para cualquier persona. El análisis fue transversal y los tratamientos no se asignaron al azar. La elección depende del riesgo individual, los antecedentes, la tolerancia, las contraindicaciones, el acceso y la valoración médica.
¿Qué implicaciones tiene para la práctica clínica?
- Medir no basta: es necesario interpretar el LDL dentro del riesgo cardiovascular de cada persona.
- La meta debe quedar clara: pacientes con cifras similares pueden necesitar objetivos diferentes.
- El seguimiento importa: una cifra fuera de meta requiere revisar adherencia, tratamiento, efectos adversos y barreras de acceso.
- La coordinación es esencial: medicina familiar y atención especializada deben trabajar de manera continua, sobre todo en pacientes de muy alto riesgo.
Lo que el estudio no permite concluir
Los resultados no deben interpretarse como la prevalencia nacional de dislipidemia. Todos los participantes ya tenían riesgo cardiovascular alto o muy alto y recibían atención en el IMSS. Tampoco puede establecerse una relación causal entre la intensidad del tratamiento y el control del LDL.
Además, el registro no contó con información completa sobre duración y dosis del tratamiento, adherencia, alimentación, actividad física o condiciones socioeconómicas. Estas variables también pueden influir en el resultado.
En pocas palabras
Casi la mitad de las personas con riesgo cardiovascular alto o muy alto no alcanzaba la meta recomendada de colesterol LDL. La brecha fue mayor entre quienes tenían riesgo muy alto, el grupo que enfrenta las metas más estrictas y las consecuencias potencialmente más graves.
El mensaje no es perseguir una cifra aislada ni modificar medicamentos por cuenta propia. Es conocer el riesgo individual, acordar una meta con el equipo de salud y mantener un seguimiento capaz de detectar cuándo el tratamiento necesita ajustarse.
Nuestra participación
Héctor Armando Rincón León figura entre los colaboradores del REMEXDIS Research Group. El artículo reconoce al grupo por su participación en la recolección de datos, el apoyo técnico y administrativo, el análisis y la preparación del manuscrito. La autoría debe entenderse como una contribución colectiva dentro de esta red nacional de investigación.
Este artículo es la primera parte de una breve serie sobre REMEXDIS. En la siguiente entrada explicaremos qué ocurrió durante el seguimiento de 12 meses y qué se observó entre las personas que utilizaron la aplicación móvil del estudio.
Transparencia
El estudio recibió una subvención no restringida de Amgen México para un proyecto iniciado por investigadores. De acuerdo con la publicación, la empresa no tuvo acceso a los datos clínicos ni participó en el diseño, el análisis, la interpretación o la preparación del manuscrito. Los autores declararon no tener conflictos financieros relacionados con el trabajo.
Referencia
Hernández González MA, Fernández Hernández JP, Borrayo Sánchez G, Solorio Meza SE, Cruz Aceves I, Bonifaz Alfonzo LC, REMEXDIS Research Group. Mexican Registry of Dyslipidemias of the Mexican Institute of Social Security: Lipid Profiles in Patients at High and Very High Cardiovascular Risk. Archives of Medical Research. 2027;58:103520. https://doi.org/10.1016/j.arcmed.2026.103520